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Tipos de clientes: Los que quieren chocotajás y a buen precio

Desarrollo

Siguiendo la serie “Tipos de clientes”, si el otro día hablaba de un tipo bastante recomendable, hoy hablaré de un caso opuesto. Mi madre siempre ha utilizado la expresión “querer chocotajás” cuando alguien no sabe bien lo que quiere, pero lo quiere todo.

Este tipo de clientes, normalmente nos exponen vagamente lo que necesitan, pero suelen expresarlo con bastante seguridad, quiero suponer porque ellos creen que lo tienen claro. Si conocemos bien su campo de trabajo es fácil ver las inconsistencias de lo que nos explican. El problema viene cuando no tenemos esa ventaja. Y aún teniéndola, se puede dar el caso de que comentemos las inconsistencias y recibamos por respuesta: no no, si eso no me hace falta.

Presentamos el programa, lo miran, intentan recordar lo que nos dijeron que querían, y aunque les mostremos las especificaciones que se acordaron, las miran como si estuviesen escritas en chino. Entonces nos dicen que bien, pero que sería necesario añadir tal y tal opción, entre las cuales se puede encontrar la que propusimos en un principio. Pensamos que bueno, es normal que no se tengan claras las cosas a la primera y le damos una nueva oportunidad. Con nuestra mejor sonrisa apuntamos todo y quedamos en hacer las modificaciones.

Hasta aquí, se puede aceptar. Lo que para mi ya es una falta de respeto al trabajo de los demás, es que esto se convierta en un ciclo interminable del que, por un lado, lo enviaríamos a tomar viento, quedándonos muy a gusto, pero por otro lado, nos da rabia el dejar de cobrar esas horas que hemos dedicado al programa.

Hace tiempo llegué a la conclusión de que no hay clientes ineptos, si no analistas inexpertos. Bueno, en realidad, ineptos hay en todos los sitios, pero un analista experto debería de poder detectar esta situación. Como no me considero experto, me he encontrado atrapado en una situación de este tipo en alguna ocasión. Lo que he sacado en claro es que, una vez vemos que estamos en un caso de éstos, la manera de solucionarlo es proponiendo metas cortas y reuniones en cada meta con el cliente, mostrándole los resultados. Contra más tiempo pase entre reuniones más fácil es que no se acuerde de lo que pidió, lo vuelva a pensar, y de nuevo proponga modificaciones sobre las modificaciones: no hay que dejarle respirar ni pensar mucho. A parte, sería importante dejar escritas y consensuadas por ambas partes las especificaciones añadidas más importantes, para poder intentar cobrar la parte realizada y presupuestar a parte los posibles añadidos que las modifiquen. No se me entienda mal; los informáticos estamos para solucionar problemas y que el cliente quede satisfecho, pero en casos extremos de este tipo, no estamos para atender sus caprichos, o al menos, si queremos estarlo, cobrándolo.

Este tipo de clientes no son muy recomendables si no tenemos facilidad para estar haciendo reuniones cada pocos días, a parte de que, si están mostrando poco respeto por el trabajo de los demás, ya podemos suponer lo buenos pagadores que pueden ser.

pentacour @ Julio 18, 2008

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