Ascensión al Pedraforca

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Desde que no fumo intento salir cada fin de semana a la montaña a hacer alguna ruta, sobre todo por el Montsant y Siurana, o en bicicleta, “explorando” caminos por los alrededores de Altafulla. Hablando hace poco con Josep, un compi de Altafulla que en sus tiempos más mozos practicó escalada y subió varios picos como el Aneto, me comentó que por qué no subíamos al Pedraforca, una montaña con una ascensión muy bonita y asequible para un principante como yo. Así que le comenté a mi hermano Jordi que si se venía, y él, que se apunta a un bombardeo, dijo que por supuesto.

Salimos un viernes hacia Gósol, al camping Cadi Vacances para alojarnos en unos Bungalows con nuestras respectivas y los pekes. Aunque ya llegamos de noche y no veíamos los alrededores, el Pedraforca ya nos estaba observando…

El Pedraforca desde Gósol

El Pedraforca desde Gósol

La mañana del sábado, después de un desayuno ligero salimos a las ocho hacia el mirador del Gresolet, donde pasados unos metros, justo después de una caseta de madera, aparcamos el coche y cogimos un sendero que nos llevó al refugio Lluís Estasen (1640 m). Aunque también se puede subir al Pedraforca por Gósol, quisimos hacer la ascensión más clásica, que parte desde el refugio.

Refugio Lluís Estasen

Refugio Lluís Estasen

Nos dirigimos hacia el Coll del Verdet, siguiendo las marcas blancas y amarillas, por un camino fácil, pero que ya nos comienza a mostrar que estamos en zona de montaña. Pasamos el canal del Riambau y más adelante, después de rodear un montículo, comenzamos a subir hacia el Coll del Verdet. Para alguien como yo, que escaló unas cuatro veces hace unos 15 años, el comienzo de la trepada me impuso bastante respeto. No es difícil, pero no hay que confiarse y se debe estar atento. Además, aunque no había hielo ni estaban mojadas las piedras, en algunas zonas se encontraban bastante desgastadas. La subida a partir de aquí, con nieve o hielo debe ser bastante más complicada que si está seca. A todo esto, paradas cada dos por tres para comer barritas energéticas, tomar fotografías, babear con el paisaje y reponer fuerzas, que el grupo de élite estaba formado por tres exfumadores de hace poco en proceso de desintoxicación.

Jordi

Jordi

Josep

Josep

Autofoto que si no no salgo

Autofoto que si no no salgo

Llegados al Coll del Verdet vistas muy bonitas de Gósol y en general de la serralada del Cadí. Sin ser un día ventoso, se notaba bastante aire en esa zona. En un día de viento debe soplar con una fuerza ya importante. Hasta aquí hemos hecho la ascensión casi solos, que se me hace raro para lo concurrida que comentan que es esta ruta. Supongo que por la época ya cercana al invierno.

Gósol desde el Coll del Verdet

Gósol desde el Coll del Verdet

A partir de este punto,  ya nos encontramos zonas bastante aéreas donde no hay que confiarse, y trepadas por rocas donde hay que vigilar que no caigan piedras de los que van por delante. La verdad que un casco no estaría de más. Yo mismo aparté de un manotazo una piedra que me venía directa a la rodilla. Y delante solo iban Jordi y Josep.

Grimpadas antes de la cima

"Grimpadas" antes de la cima

Y por fin, después de una zona bastante divertida de subidas y bajadas por rocas llegamos a la cima del Pollegó Superior (2497 m). Por supuesto no iba a estar para nosotros solos, aunque ni mucho menos estaba masificada. Aprovechamos para que nos hiciesen unas fotos inmortalizando el momento.

En el Pollegó Superior

En el Pollegó Superior

Allí disfrutamos de las vistas, de la tranquilidad, de nuestros bocadillos, de las chovas piquigualdas (a ver si los compartíamos con ellas) y de una agradable conversación con un tal Albert que ya había estado allí un par de veces y que subía en esta ocasión solo desde Gósol. Nos comentó que era un poco más largo pero menos costoso que por el Coll del Verdet, ya que te ahorrabas la zona de trepada hasta él.

Con fuerzas renovadas nos despedimos de la cima y nos dirigimos a la enforcadura, a la que le tenía también un poco de respeto porque no me acababa de hacer a la idea de cómo sería la bajada. Además, cuenta la leyenda que la tartera son los restos de un castillo que levantó el diablo, y que la noche de San Silvestre se reúnen las brujas allí. Así que era totalmente fundado mi desasosiego…

Llegamos a la enforcadura y personalmente me quedo deslumbrado por el paisaje.

Enforcadura

Enforcadura

Jordi y Josep en la Enforcadura

Jordi y Josep en la Enforcadura

Y tomando la vertiente de la izquierda nos dirigimos a la tartera. En el primer tramo no muerdo el polvo por mi pequeña experiencia derrapando sobre patines y por un mucho de suerte que tuve. Depués Josep nos da unas clases prácticas de cómo bajarla. Lo difícil es intentar hacerlo poco a poco y vigilando con no resbalar. Lo divertido es echar el cuerpo hacia atrás y bajar hincando los pies con decisión y dejándonos llevar por la capa de piedras que se va deslizando hacia abajo. Y como muestra, el siguiente vídeo…

Después de pasarlo genial bajando, “aterrizamos” en una zona boscosa donde siguiendo un sendero llegamos en un rato de nuevo al refugio Lluís Estasen. Una vez allí nos pedimos unas cervezas para celebrar nuestra excursión y nos ponemos a pensar en la siguiente… ¿Aneto? Ya veremos, pero suena bien.

Salida a Ermitanyos 2009

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Como comentaba en mi anterior post, uno de los deportes a los que me he reaficionado es el ciclimo (esta vez btt). Hace unos días me hice con una BH Sommet MC 3 después de que se me haya ido desmontando en cada salida la que estaba reciclando. Y qué mejor sitio para estrenarla bien que en la Ermitanyos de este año (que se organiza en Balaguer). Como no tengo experiencia en salidas largas por montaña ni en bajadas a “tumba abierta” por pistas y trialeras, ya iba con la idea de hacer la ruta “corta” de 45 km, en la que solamente se sube a la primera ermita, la de Cérvoles.

Decidimos irnos el sábado para pasar allí el fin de semana y no darnos el madrugón el domingo. Estuvimos alojados en el alberg la Cova, en Sant Llorenç de Montgai, a unos 12 km de Balaguer, un pequeño y tranquilo pueblo al lado del pantano de Sant Llorenç.

Sant Llorenç de Montgai

Pantà de Sant Llorenç (Sant Llorenç de Montgai)

En la prueba disfruté como no hacía tiempo sobre una bici: buen ambiente, bonitos paisajes, un sendero estrecho, rápido y emocionante, donde no te podías despistar ni un segundo, una subida a la ermita de Cérvoles con pendiente moderada pero larga con pájara incluída (pardillo de mi no me llevé barritas energéticas para el camino) y para acabar una bajada por pista rapidísima donde quedé muy contento con el comportamiento de la bici.

Pensando si pasar por un supercharco o rodearlo

Pensando si pasar por un supercharco o rodearlo

Resaltar el avituallamento, donde al llegar a la primera ermita había como recompensa un desayuno a base de pan con tomate, jamón, queso, embutido, bebidas… Supo a gloria después del esfuerzo. Cuentan que en las otras dos ermitas habían también coques de recapte y turrones. Y al llegar a meta, una fideuà.

En resumen, la bici se comportó perfectamente en una recomendable cita a la que espero poder acudir el año que viene a hacer, por supuesto, las tres ermitas :D

Después de la ruta

Después de la ruta

Excursión a Escaladei

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Este fin de semana tocó una excursión que quería hacer desde que vine a vivir a Tarragona.La visita fue a la Cartuja de Escaladei [documental en youtube], situada al pie de la sierra del Montsant, en el Priorat (Tarragona) [google maps].

EscaladeiEscaladei

Podremos visitar los restos de lo que fue el primer monasterio cartujo de la Península Ibérica (siglo XII). Aunque está bastante derruido es fácil imaginar que retrocedemos algunos cientos de años y paseamos por su interior, por el claustro, la iglesia (que hasta hace algunos años todavía tenía la bóveda en pie), las celdas de los padres… Para ésto último ayuda el poder visitar una reconstrucción de una de estas estancias; aunque muy espaciosa para lo que nos imaginaríamos los no entendidos, hay que tener en cuenta que los padres pasaban casi toda su vida allí metidos, abandonándola únicamente unos pocos minutos a la semana. La vida de los hermanos parece que sería más “apasionante” ya que, aunque sus celdas no eran tan espaciosas, podían pasear por las inmediaciones del monasterio.

Por suerte la fachada principal sigue en pie. Me parece muy bonita la imagen de ésta aguantando el paso del tiempo, saqueos y desmantelamientos, con las montañas al fondo como testigo.

Escaladei

Vale la pena hacer la visita con un guía porque apreciaremos mucho mejor lo que estamos viendo y nos contará la leyenda de por qué se eligió este emplazamiento y de dónde proviene su nombre.

Para ir se puede llegar en coche hasta la misma entrada, aunque si tenemos ganas de caminar, hay rutas bastante interesantes.

El rey Alfonso II decició donar a los monjes unas tierras para construir el primer monasterio cartujo de la península. Mandó a dos de sus mejores caballeros a buscar el emplazamiento idóneo para la cartuja. Éstos recorrieron las montañas de los alrededores hasta que llegaron a los pies de la sierra del Montsant, atraídos por los comentarios de que era una zona tranquila donde solo habitaban algunos hermitaños. Se toparon con un pastor y le preguntaron sobre las características del paraje, si habían peligros que debieran saber y si tenía agua. El pastor respondió que era un lugar muy tranquilo y con agua, y que además, estaba aquel pino, señalando un majestuoso árbol situado a unos metros de ellos. Los caballeros, aún siendo un ejemplar imponente, no le vieron ninguna otra particularidad, a lo que le preguntaron qué hacía aquel árbol tan especial. El pastor respondió que en ocasiones se veían unos reflejos de entre los que salían ángeles, y que si se subía a él, se podía divisar una escalera que conducía hasta Dios: Escala Dei.

Excursión al pantano de Siurana

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Este domingo hicimos una miniexcursión al pantano de Siurana (google maps), en Tarragona. Es un bonito embalse de algo más de 12 Hm3 situado entre la Sierra de Prades y el Montsant, en la comarca del Priorat. A parte de abastacer de agua a los pueblos de alrededor, su función principal es la de almacén para el pantano de Riudecanyes, que a su vez suministra agua a los pueblos cercanos a su red de riego, que va desde Riudecanyes hasta Reus. El paso de agua entre los dos pantanos se hace a través de un canal de 1′80 m aproximadamente que atraviesa las montañas hasta llegar al de Riudecanyes. Estas construcciones las llevaron a cabo la Comunitat de Regants del Pantà de Riudecanyes. El de Riudecanyes se comenzó en 1904. Algunos años después proyectaron el canal que desviaría parte del río Siurana hacia el de Riudecanyes. En la década de los 70, la Comunitat de Regants construyó el pantano de Siurana, que aprovecharía este mismo canal para pasar el agua.

En la Comunitat de Regants están realizando entre otras cosas, un archivo fotográfico donde se podrán ver una gran cantidad de imágenes del proceso de construcción de los dos pantanos y el canal. Cuando lo tengan terminado ya me haré eco de la noticia, porque al menos a mi, me encantan estas fotos en blanco y negro de principios del siglo pasado.

Nuestra excursión fue, dejando la presa a la espalda, bordeando el lado derecho del pantano hasta casi llegar al río. Desde aquí hay rutas que llevan hasta el pueblo de Siurana, pero para la baja forma en que estaba, y el peso de 14Kg que llevaba a mis espaldas, este tramo ya fue más que suficiente. Después nos acercamos (en coche) a Siurana desde donde hay unas maravillosas vistas, a parte de lo bonito que ya es el pueblo en si mismo.

En la excursión, tras solo poder grabar 1 minuto con la videocámara me di cuenta de que no la había cargado. Y como la cámara de fotos pide una jubilación a gritos, las únicas fotos para inmortalizar el momento y llevarnos unas imágenes representativas de la excursión tuvieron que ser con el móvil. Aquí dejo una de las mejores:

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