El poder del correo electrónico
Opiniones 1 Comment »Estoy cansado de acostumbrado a escuchar la frase “por mail no, mejor cuando lo sepa te llamo un momento y te lo explico, que es mejor”. Pues permíteme dudarlo. Creo que hay clientes/personas que infravaloran esta herramienta. Tiene una utilidad mucho más poderosa que el reenviar power points con las mismas tonterías una y otra vez.
Por orden de eficacia, en la comunicación con el cliente yo pondría: reunión cara a cara, correo electrónico y conversación telefónica. Siempre hay casos que rompan estas prioridades, pero de manera general, para resolver una duda o plantear una cuestión, para mi son éstas. En una llamada telefónica no concertada, no sabemos qué está haciendo la otra persona: si en ese momento está en el coche, reunido, en el lavabo, concentrado en otro tema… No queda nada por escrito y además, se puede dar la situación de que el interlocutor no haya cambiado correctamente de contexto, y seguramente diga “vale vale, aunque luego lo pienso mejor”, con lo que probablemente tenga que haber una segunda conversación.
Hay que partir de que escribir un correo electrónico planteando una duda, una especificación, al programador, al cliente, no es como hablar (si se quiere hacer bien, claro). Nos obliga a pensar detenidamente lo que queremos plantear y describirlo lo más claramente posible. Esto es un buen ejercicio porque al verlo plasmado en pantalla y releerlo podemos notar si no lo estamos expresando bien, si hay vacíos en el planteamiento, o en el mejor de los casos, encontrar la solución directamente al haber pensado más de un minuto en ello.
Normalmente, mis mejores clientes, con un correo planteando un duda basta para obtener respuesta y solucionarla. Cuando algún otro me dice la frase con la que empiezo el post, malo. O llamadas por cualquier cosa, que muestra que ni han leído el manual ni han perdido treinta segundos en pensar, o llamadas para explicarme una especificación que querrían, que óbviamente, si no han querido escribirla, es que no la tienen bien pensada, por lo que se explican mal por teléfono, se les plantean dudas, se lo piensan, vuelven a llamar, etc (pérdida de tiempo).
Intento dar incentivos a mis clientes si usan el correo electrónico, diciéndoles que les podré responder en pocas horas y evitando hacer malabarismos para contestar por teléfono si estoy ocupado en otra tarea.
¿Cuál es vuestro punto de vista?


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